Llevo una semana viviendo sin vivir en mí.
Me cuesta levantarme, me cuesta trabajar, no me concentro, no reacciono, estoy lento, pesado, ahuevado, aplatanado… (más de lo habitual)
Lo atribuyo principalmente a dos factores.
1) Ya no tengo 18 años.
Esto lo vengo intuyendo desde hace unos 15 años, pero esta semana lo he comprobado por medio de la prueba empírica definitiva. El lunes volví a jugar al fútbol. Al fútbol siete, mejor dicho, que es la versión del fútbol para niños y digamos… veteranos.
Salí con ampollas, agujetas, golpes, dolores variados, y hasta un par de heridas, una de ellas un ronchón en la rodilla que no veía desde que tenía 12 años. (el ronchón, no la rodilla)
Me ha costado tres días recuperarme. El miércoles tenía pensado salir a entrenar pero sufría aún tal sobrecarga en sóleos y abductores, que decidí esperar un día más.
Conclusión: No estoy disponible (lo siento) para jugar en ningún equipo de fútbol que dispute Liga, Champions, y/o Copa del Rey, ya que lo de miércoles-domingo lo llevaría bastante mal.
Si acaso podría jugar en el
Hércules, si llegáramos a un acuerdo económico, claro. Yo lo de ceder mis derechos de imagen, no sé, no sé…
2) Vuelve a hacer calor.
Ya han avisado de que viene frío para el fin de semana, con lo que me volveré a arrepentir de decir esto, pero es que ayer, al salir de trabajar y cuando iba a empezar a entrenar , el mercurio, mejor dicho el LCD marcaba 22 grados.
Soy capaz de correr con más de 30 grados en agosto sin muchos problemas. Estoy bastante acostumbrado a esos calores, pero claro con el periodo de aclimatación progresivo pertinente.
Pero ¿22 grados a las 7 de la tarde el 18 de Enero?
Leí en la prensa que afecta a la vegetación y a las cosechas. Y pensé, “
Coño, y a las personas”.
Y hete aquí, que esta semana ando arrastrándome. Me afecta como a un pino o como a los campos de tomates de
Muchamiel. Y me pregunto:
¿Se puede tener astenia primaveral en Enero?